Le ví por primera vez en la parada de metro, o en la cola del banco, no me acuerdo muy bien, donde una tormenta nos hizo amigos.
Teníamos la tarde libre, así que caminamos y hablamos... hablamos de todo eso que solo se puede hablar con extraños.
No le conocía, ahora tampoco le conozco. Bebia un café.
Hablamos de todo lo que tenia sentido y más.
Dos extraños compartiendo un café y la tarde.
Nos separamos sin decir adiós, sin direcciones ni telefonos. Nos separamos para siempre, esperando volver a encontrarnos.
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